Serie:Inazuma Eleven
Género: Romance, Yaoi [R-16]
Personajes:Goenji Shuuya, Kazemaru Ichirouta, Afuro Terumi.
CONFESIONES DE ADOLESCENTES
Capitulo único
Sonaba el despertador, 6:00 am, había estado despierto desde
una hora antes y se había quedado dormido hacia solo cuatro. La preocupación
carcomía su mente impidiéndole conciliar el sueño.
Qué pesado era tener que hacer algo que no quería…
levantarse para ir a la escuela.
-Cielo! Tu despertador está sonando desde hace quince
minutos… hora de levantarse –era la señora Goenji que se asomaba a la puerta.
- mmm… es que, me siento mal
mamá. Creo que no debería ir a la escuela- se quejo aun acostado sobre la
cama.
-Oh! ¿Lo dices en serio? Déjame ver! –Usando un termómetro-
Tu temperatura es completamente normal –dijo después de comprobarlo – así que
levántate que llegaras tarde.
-Pero de verdad me siento mal! Seguro que se me presentaran
los síntomas mientras este en clase –apunto el pelicrema- Será mejor quedarme
–tomando las sabanas para reacomodarse.
Si bien la señora Goenji era como toda madre con un amor
entrañable hacia sus vástagos, juro y perjuro que daría la vida por
protegerlos, más una cosa era bien cierta,
aquella mujer podía oler las mentiras a kilómetros, y más si se trataba de la
típica excusa de “me siento mal”, después de dieciséis años felizmente casada
con un respetado doctor, era imposible engañar a tan conocedora madre cuyo
principal misión en la vida era guiar a sus hijos por el camino del éxito… lo
cual incluía una carrera en medicina para su preciado tesoro Shuuya, y para
lograrlo debía terminar la escuela secundaria. He aquí la simple razón del
porque con un puntapié el peli punta fue echado a la calle recibiendo la
mochila, también arrojada, en pleno rostro.
-Mamá!!! Ni siquiera he desayunado!!! –chillo desde afuera.
-¡Aquí está tu desayuno! –Abriendo de nueva cuenta la puerta
para ensartarle un pan tostado en la boca y luego volver a cerrar de golpe la
puerta tras de sí.
Ni hablar, la progenitora se había salido con la suya y él
debía encaminarse sin más remedio hacia la escuela. Por supuesto que tal
desgano de llegar al centro educativo tenía una justificación, un motivo que ya
el pelicrema iría revelando.
A punto de llegar al salón, se percato de que un grupo de
sus compañeros de equipo estaba justo en la puerta charlando sobre algún
asunto, Goenji espero a que se disiparan. Al fin, dos de ellos, Endou y
Kazemaru se fueron a lo que parecía ser el baño mientras Kidou y Hiroto se
introdujeron al salón.
-Muy bien- susurro para sí- campo libre.
Introduciéndose en el lugar fue directo hasta su asiento
tratando de evitar a sus compañeros.
-Hola Goenji! –saludo cortésmente Kidou
-Hump! Hola –respondió sin mucha energía.
-Vaya! Parece que hoy no es tu día –reprocho notando la
actitud de rechazo del pelipunta.
- No es eso –trato de disimular- Es que tuve una mala noche,
apenas pude dormir unas horas.
-¿En serio? Que mal –mostrando un poco de compasión- Tal vez
lo mejor sería que después de clases te regreses a tu casa y no te quedes al
entrenamiento. Tu salud es primero.
El chico de rastas había resultado ser un tipo muy comprensivo.
-Hump! –Sonrió- Ojala y Endou pensara igual… pero de seguro
me saldrá con algún discurso motivacional.
-Sí tienes razón – rió un poco- No te preocupes, de mi cuenta
corre convencer al capitán –extendiendo el dedo pulgar hacia arriba.
Justo en ese momento su cordial conversación con Kidou fue interrumpida por el par que regresaba de los baños. Shuuya de inmediato perdió la sonrisa y trato de ocultar su rostro con un libro y se giro hacia el lado contrario de donde pasaban sus compañeros.
-Goenji? Goenji eres tú? –preguntaba Endou asomándose por un
lado y por el otro hasta que opto por quitarle el libro con el que se ocultaba-
Sí eres tu Goenji! Buenos días!!! –saludaba muy contento.
-Sí, soy yo –respondió entre dientes con una vena en la
frente.
-Pensé que te estabas escondiendo – comento el capitán.
-Me pregunto qué te hizo pensar eso –respondió sarcástico.
Pero su tirante charla se vio interrumpida una vez más
cuando vio detrás de Endou, a un ya sentado Kazemaru que sonriendo lo saludaba
con la mano a lo lejos.
Una sonrisa forzada se formo en sus labios como respuesta
para luego girar su vista hacia cualquier otro lado.
Ese era el motivo por el cual Shuuya Goenji no había querido
asistir a la escuela, un peliazul de grandes ojos cobrizos de nombre Kazemaru
Ichirouta.
El transcurso de las clases fue de lo más normal, incluso el
mismo Goenji había olvidado la presencia del defensa de Raimon, por lo que pudo
concentrarse en las materias, para gusto de su madre. Pero al acercarse la hora
del almuerzo, el fantasma regreso.
¿Cómo era posible que alguien fuese perturbado de tal forma
por una persona tan amable, educada y amistosa como Ichirouta?
Logro escabullirse hasta la azotea del edificio en donde
encontró cierta tranquilidad, mientras contemplaba todo lo que pasaba abajo.
Lo único que no pudo avistar desde ese punto fue la figura
de cierto rubio que se acercaba a pasos sigilosos.
-Así que aquí estabas- interrumpiendo la concentración del
pelicrema.
-Afuro!- el pelilargo sí que había conseguido sorprender al
goleador.
- Te estuve buscando todo el día y nadie me daba razón de
ti- decía para tomar asiento aun lado del otro- Fue buena idea echar un vistazo
aquí.
- Y… ¿Qué se te ofrece? –cuestiono volviendo a su anterior
posición, contemplar el patio.
-mmm…-dudando un poco- veras, voy a ser muy directo contigo…
-hizo una pausa molesto por la poca atención recibida por parte de Goenji-
¿Puedes mirarme mientras te hablo? Lo que voy a decirte es muy importante!!!
-Hump?! – aquella reacción del rubio asusto un poco al
Shuuya que no entendía tal actitud.
-Bien… -reanudando su charla- te he estado observando por
algún tiempo y… quiero decirte que me gustas Shuuya Goenji. Estoy interesado en
ti y quiero que seas mi novio….
Vaya! Cuando Afuro dijo que sería directo realmente hablaba
en serio, la mayoría se la pasa dando vueltas al asunto, tratando de ocultar su
sonrojo que suele ser más evidente que una noche sin luna, para finalizar con
un tímido “me gustas”.
Goenji se quedo perplejo mirando el rostro del rubio,
ciertamente era un chico muy atractivo, su piel era tersa y blanca, un cabello
dorado largo hasta la cintura, un cuerpo bien formado pero lo que siempre había
llamado la atención del goleador, eran esos impresionantes ojos rojos. Y ahora
resultaba que esa delicia de chico estaba loco por él. Sin lugar a dudas, el
goleador de fuego era muy afortunado de ser pretendido por Afuro.
Sin decir nada el pelicrema se incorporo, el rubio hizo lo
mismo sin quitarle la vista de encima. Le miro directo a esos ojos rojizos que
tanto le gustaban y sin poder evitarlo le acaricio la mejilla con la mano…
Una escena sumamente tierna se estaba desarrollando en lo
alto de la azotea de la escuela, Goenji estaba peligrosamente cerca del Afuro
que parecía estar sonrojado cuando la mano del pelicrema había pasado de su
mejilla a su barbilla. Cualquiera que les viera no solo pensaría que eran una
pareja de novios, incluso añadiría que se les veía muy enamorados.
Faltaban cinco minutos para que el descanso terminara y
tenía la necesidad de pasar a los sanitarios, bajo las escaleras y se encamino
por el pasillo cuando apareció la figura esbelta del peliazulado.
“Joder! Ahí viene”
pensó Goenji buscando de inmediato algún escondite. No encontró ninguno así que
opto por bajar hasta el primer piso para buscar otros sanitarios que usar,
aunque eso significara que llegaría tarde a su siguiente clase. Todo con tal de
no toparse de frente con el defensa.
El pelicrema había salido bien librado esta vez, aunque solo
fuera por unos minutos porque cuando regreso a su salón se encontró con que el
retrasado era su profesor quien aun no se presentaba.
Nuevamente uso la táctica de “no conozco a nadie” y se fue
derechito a su lugar.
-Hola –se escucho una voz conocida, sí, era Kazemaru
-Hump! Hola –otra vez usando ese tono molesto, aspecto que
no paso desapercibido para el peliazul.
- Oye, ¿podemos hablar? –pregunto con cautela.
Los ojos oscuros de Shuuya le miraron abiertos de par en
par, el corazón le palpito con fuerza y la lengua se le trabo de modo que pudo
responder. Fue una suerte que es ese momento se presentara el profesor con la
excusa de que el trafico estaba terrible.
Pero ahora sí, no hubo poder humano que quitara de la cabeza
de Goenji las palabras de Ichirouta. Sabía que tarde que temprano tendría que
enfrentarlo, pero le resultaba tan desagradable. Tanto que había llegado al
grado de incomodarle mucho su presencia. Cada día rogaba a dios no tener que cruzar
palabra con él. Y esperaba no tener que hacerlo lo que restaba del horario
escolar.
Cuando terminaron las clases Endou animo a todos a ir
directo al club de futbol. Fue entonces cuando algo le susurro Kidou y después,
el capitán se acerco al goleador del equipo.
-Kidou me ha dicho que hoy estas indispuesto- le decía
preocupado
-Sí, un poco- respondió sin ánimos.
- Creo que él tiene razón- colocando una mano en el hombro
del pelicrema- será mejor que hoy vayas a casa a descansar para que mañana
vengas con muchas energías –sonrió.
Kidou había conseguido convencer a capitán. Y Goenji
realmente lo aprecio, no estaba bien ni física ni emocionalmente. Necesitaba
urgentemente un descanso.
-Gracias –respondió sinceramente sonriéndose al capitán.
Todos los demás miembros de equipo se dirigieron al
entrenamiento. Shuuya sintió un poco de envidia, le hubiera gustado quedarse a
practicar, pero con Kazemaru rondando, prefería mantenerse a distancia.
Salió del edificio y se encamino para atravesar el camino
entre los árboles, con la vista baja y las manos en los pantaloncillos. Estaba
muy pensativo, la verdad es que, no era que le desagradara Kazemaru, ni mucho
menos, pero su situación se había vuelto complicada, definitivamente ya no era
la misma de antes.
-Goenji! –llamo una voz a lo lejos
El nombrado se giro sobre su eje para corroborar lo que sus
oídos ya le anticipaban.
-Kazemaru- dijo seriamente.
-¿Cómo estás? – Pregunto preocupado cuando hubo llegado
hasta él- Endou dijo que te sentías mal y por eso no entrenarías con nosotros…
No Kazemaru, esa mirada consternada por la salud del
pelicrema no ayudaba para nada, al contrario, solo haría las cosas más
difíciles para los dos.
-No es nada serio, no te preocupes- respondió fríamente para
retomar su paso.
-Goenji! –volvió a llamar, esta vez, tomándolo por el brazo
para detenerlo- Me estas evitando?! –pregunto con el cejo fruncido.
El pelicrema lo miro fijamente, sin molestarse en absoluto
por el modo como había sido detenido, ni por el tono de voz que había usado con
él. Simplemente detuvo el paso y dejo escapar un gran suspiro de resignación.
No había más escapatoria, las cosas debían quedar bien claras de una buena vez.
No podían seguir engañándose uno al otro.
-Sí, tienes toda la razón –admitió con triste voz- te estoy
evitando…
- Pero... ¿Por qué? –Inquirió preocupado, ya intuía que nada
bueno pasaría- ¿Acaso te he ofendido?
Un breve silencio solamente interrumpido por el sonido del
viento surcando las ramas de los árboles inundo el lugar.
Goenji fijo su mirada por unos instantes en el azul turquesa
del cielo…
-No realmente, es solo que… estoy cansado –dejo escapar de
sus labios como un susurro.
-¿Pero… qué estás diciendo?- un deje de sorpresa, no más que
eso, de pánico se dejo ver en el semblante del pelizaul.
-Kazemaru… ya no quiero continuar con esto. Y se termina
hoy… aquí –dijo rompiendo el corazón del menor.
-!¿Por qué?!... !¿Por qué me dices esas cosas?! –pregunto
nuevamente con la voz entre cortada.
-Porque es lo mejor para los dos… -su voz era calmada, muy
serena, quería ser lo más amable posible al respecto ya que deseaba creer que de alguna manera, aquella “ruptura”
también seria dolorosa para el menor- Fue bueno cuando comenzó y no me
arrepiento de nada… pero ahora, las cosas han cambiado…
Goenji estaba siendo muy sincero cuando pronuncio las últimas palabras, aquella relación había comenzado de una forma tan inesperada, sin
proponerselo, tan repentinamente que el goleador jamás hubiera imaginado que llegarían tan lejos…
Tres meses atrás…
-La práctica de hoy
fue muy productiva –comentaba Endou mientras se cambiaba el jersey por el
uniforme escolar- estoy muy contento con los resultados.
-Mañana será nuestro
último entrenamiento antes del partido inaugural –agregaba en tono serio Yuto.
-Pero no olviden que
tienen que mantener un buen promedio escolar –decía Cuatro ojos- De lo
contrario los suspenderán del equipo. Así que no descuiden sus tareas…
¿Escucharon bien…Kabeyama, Max, y ENDO?!
Los nombrados se
hicieron chiquitos, sabían perfectamente que habían estado holgazaneando al
respecto y si no se tomaban más en serio las clases, pondrían en peligro al
equipo de soccer de Raimon.
-Cuatro ojos tiene
razón –intervino Goenji que hasta entonces había permanecido callado- Deben sacar buenas calificaciones, especialmente tu Endou, no quiero ni pensar en el
problema en que nos meteremos si te sacan del equipo.
Un escalofrió recorrió
el moreno cuerpo del capitán a quien se le puso la carne de gallina.
-Prometo que desde hoy
mismo me pongo a hacer todas mis tareas y trabajos pendientes! –exclamo
totalmente resuelto a cumplir su palabra- Chicos! Esta tarde… todos a estudiar
para el examen de mañana!!!
Lamentablemente su
entusiasmo no fue contagiado… nadie quería presentar aquel temible examen.
-Goenji, tienes
toda la razón… toma- le daba una escoba y una cubeta.
-¿Pero… que dem…? –
-No podemos perder
tiempo- explicaba el capitán- como tú
eres uno de los alumnos adelantados, creemos que es justo que hoy te quedes a
limpiar el club mientras los demás nos vamos a estudiar.
- Pero… ¿Yo solo?!
¿Todo el club de futbol?! -exclamaba
asustado echándole un vistazo al lugar, nunca antes le había parecido tan
grande... y sucio.
- Si los inspectores
vienen y lo encuentran sucio, también podemos perder el club. Así que alguien
tiene que hacerlo –decía un poco apenado por delegarle esa responsabilidad al
goleador- Mira, Kazemaru puede ayudarte…
-¿Yo?!!! – tomando a el
mencionado por sorpresa.
-Sí, tú también eres
un alumno de excelencia –le entregaba a este también los utensilios- No hay
nada que puedas estudiar que no sepas ya…
-Pe, pe… pero – no
hallaba excusa válida para zafarse de lío.
-Por favor chicos. Prometo
que no los pondré a hacer aseo toda una semana en compensación-
Y después de muchas
disculpas todos desaparecieron dejando a Goenji y Kazemaru solos para limpiar
todo aquel tiradero. Resignados cada quien tomo un utensilio y se puso a
limpiar, Shuuya barría y trapeaba el piso mientras Kazemaru sacudía y lavaba
ventanas.
-Listo! Ya acabe
–decía el pelicrema limpiándose el sudor de la frente, satisfecho por el
resultado reluciente del piso.
- Yo también… solo falta secar esta ventana y habré terminado… - comentaba el
peliazul, feliz por acabar también. La verdad era que estaba cansado ya que
había tenido que usar un banco para poder alcanzar las ventanas de hasta
arriba.
-Bien... Entonces, en
lo que tú terminas yo voy a guardar los utensilios –dijo tomando la cubeta con
agua y la escoba, pero al hacer aquel movimiento golpeo una de las patas del
banquito sobre el que estaba parado Kazemaru, provocando que se volcara con
todo y peliazul…
Allá salió volando la
cubeta desparramando el líquido, la escoba retumbo al caer y sobre el piso
yacía Goenji tirado boca arriba con Kazemaru encima, cara con cara, pecho con
pecho y miembro con miembro…
Un rubor cubrió las
mejillas de ambos muchachos que se miraban uno en los ojos del otro,
sorprendidos, asustados y muy avergonzados…
-Yo… lo siento mucho
–se disculpo Ichirouta al tiempo que intento levantarse, pero sus pies
resbalaron debido al agua derramada haciéndolo caer en el mismo lugar.
El roce entre sus
miembros provoco un gemido imposible de
reprimir el cual se escapo de sus bocas.
Kazemaru rápidamente
se tapo la boca con ambas manos y se sentó a un lado, Goenji por su parte
también logro incorporarse sentándose un poco más allá.
Por unos minutos nadie
dijo nada. Estaban tan apenados que no sabían qué decir, después de todo, había
sido un accidente, ninguno de los dos lo había planeado.
Goenji mantenía la
cabeza gacha y se abrazaba a sus piernas, no quería que Ichirouta se diera
cuenta de la erección que le había causado, pero ahí estaba, lo sentía palpitar
pidiendo más de lo que había sentido, y parecía endurecerse poco a poco. Shuuya
se sentía tan avergonzado ante el inocente Kazemaru, de seguro pensaría que él
había tirado el banco a propósito con el fin de tocarlo. Apretó con fuerza los
dientes intentando contenerse, sabía que no podría, por lo que, se levanto y
dio unos pasos tratando de disimular su erección.
-Yo… necesito usar el
baño- alcanzo a decir para luego dirigirse al lugar que, cabe mencionar estaba
dentro del mismo club.
Cuando hubo entrado al
baño, se aseguro de ponerle el picaporte… la conciencia le molestaba, pero le
preocupaba mucho más la imagen que hubiera causado en Kazemaru, a quien
respetaba mucho, como jugador, como persona y como amigo. Bien podía haber dado
salida a su problema físico, pero no a sabiendas de que afuera probablemente Ichirouta lo escucharía así prefirió bajarse la temperatura lavándose la
cara con agua fría, aunque necesito bastante y en repetidas ocasiones, pero
al fin lo consiguió.
Se miro al espejo ya
un poco mejor, más tranquilo, trato de acomodar sus cabellos para que no se notara el suplicio
por el cual había tenido que pasar. Se fajo la camiseta y al fin estaba listo
para regresar y pedirle disculpas a su compañero por lo sucedido.
Cual fuera
su sorpresa, cuando alcanzo a ver tras los lockers, la figura de un Kazemaru
gimiendo mientras se tocaba su miembro.
Al darse cuenta de que
había sido sorprendido en el acto, Ichirouta sintió venírsele el mundo encima,
ahí estaba Goenji el delantero estrella de Raimon, excelente estudiante, serio
y respetado con los ojos de par en par mirándolo hacérselo el mismo.
Shuuya estaba atónito
ante la escena, jamás le paso por la cabeza que Kazemaru hubiera estado
sintiendo lo mismo que el.
Más había tardado en bajarse la excitación cuando al
ver al peliazul, ya tenía nuevamente tremenda erección.
-Goenji… yo…- bajo la
vista cuando las palabras no llegaron,trataba de disculparse, de hallar una
excusa que jamás engañaría al otro.
-Kazemaru yo… -llamo
cuando se acerco a él.
El peliazul,
completamente sonrojado, tímidamente lo miro.
-… ¿puedo? – pregunto
señalando con la mirada el pene de Kazemaru,
con mucho más deseo que vergüenza. Cayendo en la trampa del dicho
“hormona mata neurona” seducido por la lujuria.
El defensa, asintió
con la cabeza aunque con una mano se cubría el rostro avergonzado.
Lo había intentado,
solo él sabía cuánto se había esforzado pero al final no se pudo contener, y si
Kazemaru y él querían la misma cosa… no se reprimiría más.
Introdujo a Kazemaru
en su boca dándole un ligero masaje que hizo exclamar al peliazul que en su
desesperación se aferro a los cabellos claros del mayor. Después fue el turno
de Ichirouta para hacer lo propio con Goenji cuyo miembro pedía a gritos la
debida atención.
Los labios de Kazemaru
eran tan suaves, tibios y tan húmedos. Hicieron un gran trabajo con el moreno
provocándole más de un gemido. El peliazul se veía tan lindo, tierno e
indefenso, pero para Shuuya el trabajo oral no había sido suficiente, contemplando al menor, tímido sonrojado y muy excitado, así que le
pregunto si podía penetrarlo, Kazemaru se asusto un poco, pero después de pensarlo un poco acepto con la
condición de que el le permitiera hacer lo mismo. Fue entonces cuando perdieron total y completamente su virginidad. El pelicrema le bajo los pantaloncillos junto con la ropa
interior y poco a poco fue entrando en él. Ichirouta se quejo un poco, pero
después se acostumbro.
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| Crédito: Nihon´s Blog |
-Se siente tan bien,
que no puedo dejar de mover mis caderas-
dijo Goenji cuando embestía a Kazemaru, quien no paraba de jadear, muy
complacido por la energía desbordante de su amante.
Después intercambiaron
papeles, ahora era Kazemaru quien se apoderaba del cuerpo y virginidad de Shuuya,
como un adicto saciando su necesidad.
De esa forma se les
fue la tarde, amándose, gozando el uno del otro. Pero al final del día cuando
ya regresaban a sus casas, ambos chicos acordaron que aquello había sido solo
una aventura y que no volvería a suceder, ¿comentarlo? mucho menos!
Estaban totalmente
decididos a respetar su acuerdo hasta que después de una semana…
-Date prisa Goenji ¡Los
muchachos nos esperan para ir a comer tallarines! –decía Kidou
-No tardo! –respondió
entrando de prisa al baño de hombres, había tomado tanta agua que realmente le urgía entrar.
Más para su sorpresa,
justo en la puerta se topo con Kazemaru que venía saliendo.
-Hump! Goenji! –más
que un saludo, fue el susto de encontrárselo inesperadamente.
-Kazemaru –saludo
desviando la mirada para luego pasarse de largo.
Se encontraba en los
mijitorios cuando se sintió observado, miro hacia todos lados pero…
nada. Se subió el ziper y se encamino a la puerta y cuando hubo salido, una
mano le sujeto por la muñeca y lo jalo devuelta hacia adentro.
-Kazemaru? ¡– exclamo sorprendido.
… - el nombrado solo
bajo la cabeza sin responder.
-¿Qué pasa? ¿Te
sientes mal? –pregunto preocupado.
-Goenji… hagámonos,
una vez más –al fin dijo.
Ante aquellas palabras
el pelicrema estaba más que sorprendido. Kazemaru… ¿le estaba pidiendo que
tuvieran sexo otra vez?
-Pero Kazmearu…
habíamos prometido no volver a hacerlo –respondió suavemente.
-Lo necesito…
-suplicaba con el rostro sonrojado, aferrándose a la chaqueta del uniforme del pelipunta- ya no puedo contenerme.
Tras lo cual se arrojo
a los brazos de Shuuya para besarlo enloquecidamente, y succionar su boca,
su lengua, su entero ser.
El goleador por su
parte lo apretó fuertemente contra su propio cuerpo, para sentirlo nuevamente,
para acariciarlo. No hizo falta rogarle mucho al pelicrema para que este
accediera a follarse otra vez a un Kazemaru
sudoroso , caliente y extremadamente hermoso que se lo pedía a gritos. Ahí, sobre el lavamanos se
sentó el peliazul y Goenji se lo puso entre las piernas para hacerlo suyo nuevamente. Lo poseyó una, dos y
tres veces más haciendo retorcer al menor de placer cada vez que llegaba hasta
lo profundo de su ser, excitándose más cada vez que este pronunciaba su nombre
pidiéndole que no se detuviera.
De esa forma, lo que
comenzó como un encuentro fortuito se convirtió en un aspecto de su vida
normal. Cada viernes después de las actividades académicas y deportivas,
Shuuuya Goenji y Kazemaru Ichirouta se escabullían a diferentes lugares para
tener relaciones sexuales. A veces era en las regaderas, a veces detrás de un
arbusto, los vestidores, los salones, e incluso en alguna ocasión se divirtieron teniendo sexo en plena hora
del almuerzo, frente a casi toda la escuela sin que se dieran cuenta. La única regla era: "Guardar el secreto" por el simple temor
al “qué dirán” de los demás.
Claro, en esa época parecía divertido, excitante y atrevido…
pero las cosas cambian y las personas también, ese era el caso de Goenji…
-¿Es acaso que ya no te agrado? –Cuestiono cabizbajo dejando
que aquellos sedosos mechones azules cubrieran la tristeza de su rostro- ¿O tal
vez es… que has encontrado a alguien más?
Goenji le miro apenado, notando a las claras que Kazemaru no
estaba tomando las cosas con calma.
-Kazemaru… eso no tiene importancia. El punto es que ya no
puedo estar en una… “relación” en que…-
-Es Afuro, ¿verdad? –pregunto de golpe sin hacer caso de lo
anterior.
-¿Qué?! – estaba sorprendido.
-Es por Afuro que ya no quieres estar conmigo –reprocho un
tanto colérico por la sola idea-
- ¿Y tú qué sabes de Afuro? –Shuuya estaba muy extrañado de
que el peliazul supiera algo del rubio.
-¿Crees que no los vi, hablando muy solitos en la azotea?!
–recrimino tomando al pelicrema por sorpresa.
-Kazemaru no es eso… -dijo cuando supo que habian sido descubiertos por el defensa-
Afuro vino porque… -se contuvo de
decir la verdad- no viene al caso…
- Claro que tiene que ver!!!! –Exclamo
desesperado- El es tan hermoso, tan bello, ¿cómo podría competir yo contra él? Y ahora ha venido a llevarte de mi lado –decía al borde de las lagrimas, quebrándose casi por completo.
Shuuya lo miro tan admirado como compadecido, parecía que
Ichirouta se estaba derrumbando frente a sus ojos, y eso era algo que el peli
punta no podía soportar ver. Se giro para darle la espalda y recargándose sobre
un costado apoyándose en un árbol le dijo…
-Te equivocas!!! –impero con determinación llamando la atención del menor, que solo
podía contemplar su espalda- No tienes por qué compararte con él. Por más hermoso que
sea, Afuro no me interesa en lo absoluto…
El de la coleta lo miro con los ojos abiertos de par en par…
si Afuro no era el motivo, ¿entonces cuál otro podía ser?
-La razón por la que ya no puedo estar contigo….es porque ya
no quiero ser solo tu amante, yo necesito mucho más de ti ¿Me comprendes?
–pregunto sin darse la vuelta.
-¿Qué… qué es lo que quieres decir? –preguntaba atónito el
oji cobrizo.
-Significa que no quiero ser el hombre de una noche en tu cama…
quiero ser el hombre de tu vida, estar contigo siempre- haciendo una pausa- Me enamore de ti, ¿lo
entiendes? –volvió a preguntar.
Ahora sí, era el momento de la verdad.
Le tomo a Ichirouta unos segundos asimilar que, Shuuya
Geonji estuviera confesando estar perdidamente enamorado de él. En efecto, le
amaba.
-Pero… lo habíamos discutido… ¿Qué pensarán los demás si…?-
Shuuya dejo escapar un suspiro de decepción, bajando la
vista, introdujo nuevamente sus manos en los bolsillos del pantalón dispuesto a
marcharse para siempre.
-Si no puedes darme lo que quiero…entonces es mejor decirnos adiós- fueron sus últimas palabras antes de darse media vuelta para
alejarse.
Solo fueron unos cuantos pasos, pero para Kazemaru parecieron
una enorme distancia, viendo marcharse para siempre de su vida al único hombre al que le había entregado todo de sí. Y si no hacia algo de inmediato, definitivamente lo perdería.
-Goenji!!! –corrió de tras de él para abrazarlo por la
espalda. Sin poder evitar dejo correr las lágrimas- Goenji… Dime, ¿Cómo puedo
darte… lo que es tuyo desde hace tanto tiempo?
Escuchar aquello hizo al corazón de Goenji volver a la vida,
volvió a palpitar dentro de él inundándole de felicidad porque ahora estaba
seguro de que su amor era correspondido, con toda la pureza que conlleva amar a una persona con todo el corazón. Sin importar que sucediera en adelante, siempre tendría a su Kazemaru.
El pelicrema se giro de a poco y tomando al menor entre sus
brazos le levanto la barbilla para besarlo como nunca lo había echo,
tiernamente, dulcemente, con amor. Después de una sesión de besos desde lo
simple hasta lo profundo, al fin se separaron.
-Goenji…-dijo el defensa.
-Dime Kazemaru… -respondió gentilmente.
-Hazme el amor….-
El pelicrema estaba a punto de censurar a su novio por creer
que le estaba gastando una broma, pero se contuvo porque noto en los ojos
brillantes y cobrizos, que su peliazul se lo estaba pidiendo en serio.
-Esta noche… te prometo que esta noche te hare tocar las estrellas…- aseguro al
tiempo que sellaba la promesa con un beso.
A la mañana siguiente la nueva pareja llego junta a la
escuela con las manos entrelazadas, y como eran de los alumnos bien portados, ocurrió que llegaron
temprano y el salón estaba aun vació.
-Aprovechando que aun no llegan, voy a ir al baño- decía
Shuuya
-¿Quieres que te ayude? –le pregunto pícaramente.
El mayor solo sonrió.
-Parece que anoche no te di lo suficiente- dijo malicioso consiguiendo hacer sonrojar al menor de solo recordar su apasionada noche anterior.
Se inclino un poco para besarlo suavemente en los labios.
-Espérame que ya vuelvo- y en breve desapareció.
Los ojos cobrizos siguieron la figura de su amado sin evitar dejar escapar un profundo suspiro.
En tanto su novio
regresaba, Kazemaru sacaba los libros de su primera clase para alistarse.
Entonces escucho cerrarse la puerta de golpe.
-Ya regresaste? –Preguntaba mientras rebuscaba en su
mochila- Si que eres rápido…
Al no recibir respuesta alzo la vista para darse cuenta de
que tenia una visita inesperada. Un joven de largos cabellos dorados y delgada
figura se acerco a el con gesto desagradable...
-Así que eres tu… -le dijo ásperamente
-¿Perdón? –no entendía la situación.
-... la razón por la que Shuuya me rechazo...-
-... la razón por la que Shuuya me rechazo...-
El día anterior en la azotea del edificio...
Sin decir nada el
pelicrema se incorporo, el rubio hizo lo mismo sin quitarle la vista de encima.
Le miro directo a esos ojos rojizos que tanto le gustaban y sin poder evitarlo
le acaricio la mejilla con la mano…
-Me gustaría poder decirte que sí... -dijo Goenji regalandole una mirada muy tierna al tiempo que acomodaba un mechón rubio detrás de la oreja de Terumi, para apreciar aun más su bello rostro.
-pero... -Afuro no era nuevo en esto, ya veía venir una negativa como las que él habia dado tantas veces..
-Por ahora me es imposible.. -admitió bajando la vista para retroceder un poco.
-¿Es que no te gusto? -pregunto entre tímido y decepcionado.
-Claro que me gustas! -sorprendiendo con esa declaración al pelilargo- pero en estos momentos estoy pasando por un dilema personal muy difícil -dijo dándole la espalda, llevando una de sus manos para entremeterla en sus claros cabellos- No tengo cabeza para pensar en algo más... hasta que el asunto quede resuelto...
-Ya veo... musito con resignación- tienes a alguien más...
Es demasiado importante para mi.. -agrego sin inmutarse por lo dicho por Afuro- Y aun si todo sale mal, no estoy seguro de poder corresponder a tus sentimientos -dijo sinceramente- No puedo darte esperanzas sobre algo que probablemente nunca llegue. Lo siento -inclinándose ante el rubio para reforzar su disculpa.
-Le hubiera dando un golpe tan fuerte que le rompería la nariz por el solo hecho de haberme rechazado... -decía el rubio con los ojos cerrados, el entre ceño fruncido y los brazos cruzados, después de contarle a Kazemaru la charla que había tenido con su ahora novio oficial- Pero la verdad es que... -suavizando las facciones de su rostro- fue tan amable conmigo... tan respetuoso y sincero.
El peliazul solo pudo atinara observar y escuchar lo que Afuro tenia que decirle, lejos de sentir celos o molestarse con Goenji, se sintió muy feliz y orgulloso por la clase de persona que era su novio al que comenzaba a amar y respetar mucho más.
-¿Sabes? -prosiguió el apodado Aphrodi- Muchos solo me dicen lo que quiero escuchar, creyendo que con eso se ganaran mi atención, !Que tontos!... pero no Goenji, el prefirió ser honesto conmigo antes de engañarme a mi, y sobre todo a ti- dirigiéndole un sonrisa amable, como si con ello le felicitará por ser el afortunado poseedor del corazón del peli punta.
En ese momento fueron interrumpidos por la llegada del protagonista de su conversación.
-¿Afuro?!- dijo sin saber exactamente si estaba preguntando o saludando, sorprendido por su presencia -¿Qué haces aquí? -*uno nunca sabe lo que puede hacer un corazón despechado*
-Bueno... ya no tengo nada que hacer aquí- bajando de un salto de la mesa de Kazemaru donde se había sentado todo ese tiempo- me voy.
Y sin responder al pelos parados y dirigió hacia la puerta pasando justo al lado de Goenji.
-Ah! -deteniendo su paso para volverse y abrazar al pelicrema quien se puso rojo no solo por el acto, sino porque estaban frente a Kazemaru- Te lo advierto Ichirouta! Cuida a este hombre y no lo dejes ir. Porque si lo haces, no lo tendrás de nuevo ¿Entendido?
- No hace falta que lo digas! - respondió de inmediato
-Entonces... adiós! - se despedía el rubio de la pareja.
El pobre Goenji nunca supo el motivo de la visita de Afuro, no sabia exactamente que lo había impresionado más, el descarado abrazo del rubio, o la relativa tranquilidad con que se lo había tomado Kazemaru.
-¿Qué rayos fue todo eso- pregunto tomando asiento junto a su amor.
-Nada... solo cosas de nosotros -respondió sin darle importancia.
Pero a Shuuya pareció no agradarle la reacción del peliazul.
-Hump! -bufo un poco enojado- No me defendiste de Afuro... se atrevió a abrazarme y no pareció molestarte -reprocho.
-Créeme -sonriendole entre cerrando sus cobrizos y brillantes ojos- De haber estado en peligro, yo hubiera sido el primero en saltarle encima para salvarte.
-¡Pero me abrazo?!- repuso
-Bueno... -posando su mano en la mejilla de él- eso es lo único que tendrá de ti... -robandole un húmedo beso- Si alguna vez trata de hacerlo de nuevo, le rompere la nariz de un solo golpe-termino para seguir besando a su Goenji.
Al fin el pelicrema todas las dudas del pelicrema se desvanecieron y ya no le importo otra cosa que degustar los deliciosos labios tibios de Kazemaru quien yacía entre sus brazos.
Al fin el pelicrema todas las dudas del pelicrema se desvanecieron y ya no le importo otra cosa que degustar los deliciosos labios tibios de Kazemaru quien yacía entre sus brazos.
Les hubiera gustado continuar con la terapia de besos e intercambio de saliva, pero para su desgracia, sus compañeros comenzaron a llenar el salón para iniciar un nuevo día...
FIN.
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Bueno, al fin termine este One-shot, creo que no resulto ser lo que pensé un fic yaoi H. Lo he dicho siempre, no soy nada buena para los lemon, así que apelo a su buena imaginación dándoles solo un "soft yaoi". Para este se me ocurrió modificar algunas imágenes como para darle un poco más de realismo para los lectores, espero haya funcionado.
La imagen que puse como soft yaoi, en un principio pense que se trataba de lo ya saben, pero después pense que a lo mejor era una reconciliación con Goenji o un reencuentro. Pero de que se le ve feliz se le ve feliz. Interpretarla como mejor les parezca.
La imagen que puse como soft yaoi, en un principio pense que se trataba de lo ya saben, pero después pense que a lo mejor era una reconciliación con Goenji o un reencuentro. Pero de que se le ve feliz se le ve feliz. Interpretarla como mejor les parezca.
Por cierto que en este fic ya interactuo Afuro, que es mi tercer personaje favorito y al que recurriré con más frecuencia. Creo que debo empezar a experimentar con otras parejas, pero es que AMO a Gakaze.
Estas semanas estoy muy creativa. Se me ocurrió repentinamente este fic, ¿a razón de qué? quién sabe. Pero ya se me esta ocurriendo otro con Fubuki.
Como siempre, los títulos de los son un problema para mi. No me gusta revelar la historia con ellos, por eso prefiero usar un tema rebuscado. Sorry.
Mis dos fics anteriores, continuan, no los he olvidado.
GRACIAS POR LEER! ^^











